Primeros auxilios en perros y gatos: qué hacer antes de llegar al veterinario

Joaquín Ballarino
MN 11171
19 de febrero de 2026

En una emergencia con tu mascota, los primeros minutos cuentan. Tener nociones básicas de primeros auxilios para perros y gatos no reemplaza la atención veterinaria, pero puede ayudarte a estabilizar la situación hasta que un profesional intervenga.
Esta guía te da herramientas concretas para actuar con calma y criterio. Si vivís en Buenos Aires Ciudad, en DexVet podemos orientarte por teléfono o coordinar una consulta a domicilio según la gravedad del caso.
Armá un botiquín básico para tu mascota
Antes de cualquier emergencia, tener estos elementos a mano hace la diferencia:
- Gasas estériles y vendas autoadhesivas (no se pegan al pelo)
- Solución fisiológica para limpiar heridas
- Guantes descartables
- Antisépticos (iodopovidona, clorhexidina)
- Manta o toalla (para inmovilizar o abrigar)
- Número de tu veterinario y de una guardia veterinaria cercana
Un botiquín no necesita ser sofisticado. Con estos elementos podés contener la mayoría de las situaciones iniciales hasta llegar a un profesional.
Heridas y sangrado
Si tu perro o gato se lastima y sangra, lo primero es mantener la calma. Los animales perciben tu nerviosismo y se agitan más.
Qué hacer
Aplicá presión directa con una gasa o paño limpio sobre la herida durante al menos 5 minutos sin levantar. Si la gasa se empapa, no la retires: agregá otra encima. Evitá usar algodón porque las fibras se adhieren a la herida y complican la limpieza posterior.
Qué no hacer
No uses torniquetes salvo que un profesional te lo indique. No apliques alcohol ni agua oxigenada directamente en heridas abiertas; la solución fisiológica es suficiente para una limpieza inicial.
Si el sangrado es abundante, no cede en 10 minutos o la herida es profunda, contactá de inmediato a un veterinario o acercate a una guardia.
Atragantamiento y dificultad respiratoria
Un perro o gato que se atraganta puede presentar tos violenta, intentos de vomitar sin éxito, babeo excesivo o las encías azuladas. Es una situación que genera mucha angustia, pero actuar con método es clave.
En perros: Si ves el objeto en la boca y podés retirarlo con cuidado, hacelo. Si no lo ves, no metas los dedos a ciegas porque podés empujarlo más adentro. Ante la duda, lo más recomendable es dirigirse lo antes posible a una guardia veterinaria. Si el elemento en cuestión se peude extraer de forma segura en casa, lo mas probable es que te resulte evidente tan solo con verlo; si dudás significa que debe hacerlo un profesional.
En gatos: Son más pequeños y delicados. Ante la duda, envolvelo suavemente en una toalla para evitar que te lastime por el estrés y trasladá a la clínica más cercana.
En ambos casos, si la mascota pierde la consciencia o notás que la lengua o enc;ias están pálidas, grisáseas o azuladas, la prioridad es el traslado inmediato.
Intoxicaciones: qué hacer si tu mascota ingirió algo tóxico
Las intoxicaciones en perros y gatos son más frecuentes de lo que parece, sobre todo en perros. Productos de limpieza, plantas (como el potus, la azalea o el lirio), medicamentos humanos (ibuprofeno, paracetamol), chocolate, uvas y xilitol (presente en chicles y golosinas sin azúcar) están entre los tóxicos más comunes.
Qué hacer
Identificá qué ingirió, en qué cantidad aproximada y hace cuánto tiempo. Esa información es fundamental para que el veterinario decida el tratamiento. Contactá de inmediato a un profesional. Siempre que se pueda, llevar el prospecto del medicamenteo, muestras de la planta o fotos, empaques y rótulos del producto. Nuna sobra la información en estos casos y puede hacer la diferencia en el tratamiento.
Qué no hacer
No le des leche u otros remedios caseros (no neutraliza tóxicos). No provoques el vómito salvo que un veterinario te lo indique explícitamente, porque algunos tóxicos son cáusticos o lesivos en general y provocar el vómito puede empeorar el daño.
Reitero, si tenés el envase del producto, llevalo cuando vayas a la consulta. En DexVet podemos orientarte telefónicamente para evaluar la gravedad y decidir si es necesario trasladar o si una visita a domicilio puede resolver la situación.
Golpes de calor
En Buenos Aires, con temperaturas que superan los 30°C en verano, los golpes de calor en perros y gatos son una emergencia real. Los perros braquicéfalos (bulldog, pug, boxer, otros), los gatos persas, los animales obesos y los geriátricos son los más vulnerables.
Señales de alarma: jadeo excesivo, babeo espeso, encías rojas o pálidas, tambaleo, vómitos, diarrea y en casos graves, pérdida de consciencia.
Qué hacer hasta que lo pueda atender un profesional
Movelo a un lugar fresco y con sombra. Ofrecé agua fresca (no helada) sin forzar. Mojá las almohadillas de las patas, las axilas y el abdomen con agua a temperatura ambiente. Podés usar un ventilador para ayudar a bajar la temperatura.
Qué no hacer
No lo sumerjas en agua helada ni le pongas hielo. El cambio brusco de temperatura puede provocar vasoconstricción y empeorar el cuadro. El enfriamiento tiene que ser gradual.
Si sólo se lo nota agitado, se tomaron las medidas iniciales y no ves mejoría en 10 minutos como máximo, o si presenta vómitos o decaimiento severo u otras alteraciones, es una urgencia veterinaria.
Fracturas y traumatismos
Si tu mascota sufrió una caída, un golpe o un accidente y sospechás una fractura, no intentes acomodar el hueso ni inmovilizar con elementos rígidos improvisados.
Lo más importante es limitar el movimiento. Podés usar una toalla o manta como camilla improvisada. En perros pequeños y gatos, una caja de transporte firme funciona bien para el traslado. Evitá que apoye la zona afectada y llevalo al veterinario lo antes posible.
Convulsiones
Ver una convulsión es una de las experiencias más angustiantes. Pero, lo mejor que podés hacer es no intervenir físicamente durante el episodio.
Qué hacer: Alejá objetos con los que pueda golpearse. No le agarres la lengua ni le metas nada en la boca. Cronometrá cuánto dura el episodio: esa información es valiosa para su vete. De ser posible, grabalo, sobre todo si nunca había tenido un episodio similar. Una vez que pase, mantenelo en un lugar tranquilo y oscuro, y contactá a tu profesional de cabecera. Si hay mas de una persona en casa, se puede dividir el trabajo, uno graba, otro despeja el espacio, otro comienza con los arreglos para transportar al animal de ser necesario y así. La clave es mantener la calma y ser decisivo en el actuar.
Si la convulsión dura más de 3 minutos o se repite varias veces seguidas, es una urgencia y requiere atención inmediata. Si es una única crisis menor a 3 minutos y al día siguiente repite otra, también debe atenderse lo antes posible.
Cuándo es una emergencia real
No todo requiere una salida corriendo a la guardia, pero hay señales que no pueden esperar:
- Sangrado que no se detiene
- Dificultad para respirar o agitación
- Encías azuladas, blancas o grisáceas
- Pérdida de consciencia o debilidad súbita
- Convulsiones prolongadas o repetidas
- Abdomen hinchado y duro (posible torsión gástrica, especialmente en perros grandes)
- Imposibilidad de orinar (especialmente en gatos machos)
- Arcadas improductivas (parece que va a vomitar pero no elimina nada)
- Vómitos con aspecto u olor similar a materia fecal
- Cachorros que dejan de comer o no pueden comer o beber por vómitos muy frecuentes
Ante cualquiera de estas situaciones, la indicación es siempre la misma: veterinario de urgencia, lo antes posible.
La mejor emergencia es la que se previene
Tener el número de tu veterinario a mano, conocer la guardia más cercana y contar con un botiquín básico ya es un acto de prevención. La revisión veterinaria periódica también ayuda a detectar condiciones que podrían complicarse ante un evento inesperado.
En DexVet atendemos a domicilio en Buenos Aires Ciudad. Si necesitás una consulta preventiva o tenés dudas sobre la salud de tu mascota, podés reservar turno desde nuestra web.
Sobre el autor

Joaquín Ballarino
MN 11171
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